Andar en Bicicleta y sus beneficios para la zona abdominal

¿Recuerdas cuando aprendiste a conducir la bicicleta? ¡Cuántas caídas y raspones!  Me imagino que habrás empezado con las rueditas de apoyo, al igual que todos nosotros. ¡Esos días de infancia!

Ahora me gustaría preguntarte: ¿dónde tienes guardada tu bicicleta de adulto? Probablemente, está en un armario cubierta de polvo. Quizá en la cochera. Con los neumáticos sin aire, y tú… con rollitos en la barriga.

Me contenta que estés leyendo este artículo. ¿Sabes lo que va a pasar? Vas a coger tu bicicleta y a moldear tus abdominales verdaderos con ella. Así es, no tienes que ser un niño o un ciclista para pasar un buen rato con tu velocípedo. ¡A ponerse en forma!

Básicamente, hay dos técnicas para fortalecer y definir tu abdomen con este ejercicio. Y ambas dependen de la intensidad con la que pedalees. Todo se resume en rápido o lento.

 

Rápido

Ya te habrás hecho una idea de esta modalidad, ¿verdad? Conducir a un ritmo tan veloz que le ganarías a Lance Armstrong en el Tour de France. Pues, sí. ¡Pero tómalo con calma! La seguridad es primero.

El pedaleo acelerado se debe producir en un campo plano. No en una bajada (eso sería trampa). Este método favorece el entrenamiento cardiovascular. Sudarás a litros, respirarás con ímpetu, tu corazón latirá como un tambor… y te sentirás fabuloso después de la sesión.

Esto es cardio, lo necesitas para disminuir la grasa de tu cuerpo.  Ese hermoso six-pack que deseas, jamás se va a ver si tienes una capa de gordura en tu abdomen. Ya lo sabes, conduce rápidamente de 20 a 40 minutos, de 3 a 5 días por semana.

 

Lento

Espero que te guste la primera modalidad, porque la segunda es más difícil. Ya no te vas a concentrar en la alta velocidad, sino en la resistencia. Este método pondrá tus abdominales tan duros como una piedra.

¿Recuerdas que te indiqué andar por zonas planas? Para este entrenamiento deberás pedalear por subidas (colinas, montañas, cuestas, pendientes). Notarás que es complicado conducir rápidamente por la inclinación. La física se impone, mi amigo. El movimiento será lento y pesado, ¡pero te pondrá como Popeye!

Este ejercicio es menos cardiovascular que el anterior, ya que está enfocado en la fuerza de tus músculos para el avance. Tus piernas y tu abdomen harán todo el trabajo, cargando con tu peso corporal sobre este vehículo.

¡Pero no hagas trampa! Es común que con el esfuerzo que conlleva esta técnica, te empujes  hacia adelante con la espalda (a modo de impulso). ¡Error! Sé que estarás cansado, pero restarás la labor de tus abdominales. Lo correcto es que mantengas tu espalda recta, mientras pedaleas con toda la potencia de tus piernas. Al mantener esta posición, tu abdomen estará obligado a resistir. Así es como se fortalece. Es similar al trabajo que se hace con la plancha.

Ahora te toca a ti

El entrenamiento de ritmo lento puede ser realizado de 10 a 15 minutos, 3 veces por semana. Mi recomendación es que realices los dos ejercicios en una misma sesión. ¡Llegarás hambriento a casa! Pero el espejo se sorprenderá.

Eso ha sido todo por hoy. Ve a buscar tu bicicleta en el armario y muéstranos tus abdominales verdaderos.